enero 22, 2006

I'm astonished at the beauty of human nature at its best. I'm surprised to find exactly me, and not the same ones I've always seen from my seat in the audience, dancing carefree on the stage, leaving emotions overpower me, allowing myself to be vulnerable again to both love and fear. I'm surprised to be once again opening my heart to such beautiful people, with so much to be explored, and even better than that, to be loved. Thank you very much!

(01, 08,06)
He visto tantas sombras. He hecho reales un millón de ecos, que no han sido nada más que los impulsos de mi ser golpeando desesperadamente la película que oculta la desnudez de la vida, de mi vida. He fingido estar donde no estoy, he procurado olvidarme de mí en algunos momentos, sólo para sentir mi existencia algo más liviana de lo que es, pero únicamente he encontrado fantasmas. Los reconozco ahora en las cosas que dejé de hacer, los miedos que fui almacenando cuidadosamente, y las sensaciones que dejé de lado cuando intenté traducirlo todo a una razón, así fuera pequeña y predecible, para mi tristeza y el abandono al que me había entregado. Ahora pienso que aquella razón a la que no he logrado aproximarme es tan sutil como lo que siempre he concebido como felicidad. Nunca seré lo suficientemente feliz; tal vez siempre habrá algo que me haga sentir que existe y que soy capaz de una felicidad mayor, de la misma manera que presiento que nunca algo será lo suficientemente concreto para borrar de mi memoria y de mi inconsciente las dudas que guardo sobre esta naturaleza mía.
A veces me siento demasiado translúcida cuando pienso, como si el tratar de concientizar cosas que sólo pertenecen a los sentidos me privara de mi cuerpo, y me redujera a un ente sumergido en melancolías infinitas. A veces camino por simple inercia; mis piernas han adquirido ya cierta fuerza y velocidad, y aún sin la presencia permanente de mi voluntad, pueden ignorar la necesidad de alcanzar un objetivo y se desentienden de mi cabeza, que divagando, pretende convertirse en otro ser. Hoy, cuando paulatinamente se desvanece el miedo de ver mi reflejo en los cristales; hoy me puedo permitir respirar lentamente, y haciendo una pausa en mi agitación permanente, percibo un perfume que dejé de sentir hace algún tiempo, y reproduzco una y otra vez memorias trazadas con lo que deseo que sea. Antes de pensar, acaricio una piel; antes de darme el lujo de una razón, soy un beso.


i listen to ten days, missy higgins