marzo 06, 2006

~ volatil ~

Hay guerras que están perdidas desde el primer momento, como cuando trato de hacer que algunas palabras se pongan de acuerdo y logren tener algún significado. Hay guerras que se definen con una mirada; hay odios que se revelan con una declinación en una sílaba, con una mirada que se aleja y escapa en el último momento. Hay envidias que se esconden, que se ponen detrás de una casualidad, o de un evento común y corriente, y que después salen a flote y ahogan cualquier respiro que se haya podido dar antes. Hay odios que no quiero sentir, desprecios que no quiero ver más dentro de mí, pero que no puedo evitar ya de tanto sentirlos reflejándose dentro de mí, entrando a través de las plantas de mis pies. No quiero estar más suspendida en una indecisión, o en un gesto que se identifica con aquellos que antes conocía y de los que me reía con tantas ganas; no sé si me estaré traicionando a mí misma, además.
Sería bueno hacer gestos, dar señas, o emitir algun sonido que rompiera el silencio y revelara lo ridículo, lo sublime. Y no puedo hacerlo.