enero 29, 2007

Quizá más que nada me atraen los recuerdos...

¿Dónde recuperaré el tiempo perdido,
si no es en cada centímetro que he crecido,
en cada palabra que se esconde
o que me grita desesperada,
y se golpea contra las murallas de mi cerebro para poder huir?

¿Dónde recuperaré el tiempo perdido,
si no es en esta misma lucha,
en estas lágrimas nuevas y antiguas,
en estas mismas líneas que se secan con ellas?

¿Dónde recuperaré el tiempo perdido,
si no es en esta nostalgia de una vida pasada,
y en esta otra de una silueta que tarda en venir,
e instalarse como una membrana protectora
de mis recuerdos, mis olvidos y mis anhelos?

Tiempo perdido no hay.
Tiempo perdido no existe sino en los rostros,
en las imágenes y los sentidos atentos a la memoria.

Tiempo perdido es cuando olvido,
no los días felices y la pereza de los tristes,
sino su presencia en cada célula a ser traída a la vida,
en cada gesto,
en cada amor.