septiembre 12, 2005

casa abandonada

Una casa abandonada:
remolinos de recuerdos,
huellas vivientes de seres olvidados.

El jardín donde jugué permanece;
la hierba ha crecido,
y mis pisadas aún perturban la serena superficie de esa tierra húmeda.

La pared se cae por pedazos;
es mi casa abandonada.
Los muebles abiertos de par en par,
revelan con gritos de desespero
aquel pasado que aún les permite existir.

Sólo manchas donde antes habitaban mis sueños.
El agua corre por el piso,
las grietas chorrean como si se desangrara la pared misma,
y es mi nostalgia la que se riega,
la que se confunde con la suciedad del abandono.

Fantasmas golpean la gastada madera del suelo,
Fantasmas hacen resonar un viejo piano contra los muros.
Fantasmas que buscan salir de mi cabeza,
y devolverle la vida a mi casa abandonada.