abril 17, 2006

temporada de la mano

Tal vez haya una mano que registre mis impulsos nerviosos.
Punticos. Dibujos. Palabras.
Tal vez exista esa mano que escribe a mis espaldas y omite todo lo que pienso como "sujeto-verbo-predicado." Tal vez haya otra mano que me hace resistirme de romper el silencio y entrar en catarsis. Me toma de la frente mientras yo lucho por avanzar; sudo y me fatigo sin moverme un solo centímetro, como una bicicleta estática en la que me satisfago por sentirme objeto de dinamia y me deshago de la impresión de que estoy tan inmóvil como cualquier otra cosa del universo. Por dónde corre, a través de qué delicada fibra se filtra, o a qué temperatura se evapora un parpadeo tímido y aterrorizado. Una expresión de angustia. Un latido de timidez e inseguridad. Evaden mi vocabulario y desaprecen de mi conciencia. Quedan atrapados entre redes de palabras y sugestiones que no me pertenecen, que son sólo copias pobres que aún siendo de alguien más, resuenan en mi cabeza como ecos que nunca desaparecerán, mucho más fuerte que lo que mis propios sentidos logran captar.

Tal vez todo lo que quiero que la mano que controlo escriba ya está escrito en otro lugar. Tal vez todo lo que olvidé este tiempo y mi mano se rehusó a revelarle a mis ojos sí haya sido captado por la pequeñita y ágil que vive adentro y que no perdona nada.