Cuando camino rápido, puedo respirar. Hay momentos en los que me siento tan pesada, taciturna... que el oxígeno se congela dentro de mis venas antes de nutrir las células. Me disuelvo.
Cuando camino rápido, olvido que estamos encerrados, aguantando el peso de kilometros y kilómetros de atmósfera, y que el viento que refresca mi piel no es más que aire redundante.
Aún así.. prevalece este gran abismo entre destellos de razones, y palabras que requieren de mis cinco sentidos y algo de conciencia para adquirir forma y un poco de sonido. Es verdad, podría desenrrollar una sola tira de adn y examinarla con lupa, pero prefiero guardarla. Tendría que acostarme sobre la hierba, cerrar los ojos y dormir muchas horas.
No es verdad. Mi piel ahora es fuerte. Las cicatrices no sangrarán más. Seguiré desaguándome lentamente.
mayo 08, 2006
la biologie
dizzy images snatched by
Juliana
at
6:27 p. m.
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