Anoche.. parece tan lejos. Parece como si no hubiese ocurrido jamás, como si tan solo una noche muy larga hubiese dejado trazas de risas permanentes, arena debajo de mis pies y un norte inmóvil y brillante. Te me vas de nuevo.
Te me vas de nuevo, y como siempre, confundo tu voz con la de cualquiera; aún te busco cuando no me encuentro, y retengo las palabras y los sonidos cuando recuerdo que de nuevo una larga distancia nos separa.
Desde ahora, me declaro adicta a los amaneceres. Me declaro abiertamente sentimental, romántica, quizás romanticona. Confieso que prefiero mirar las estrellas acostada en una asoleadora que contar chistes en la cafetería escolar; amo filosofar siete horas seguidas y preguntarme cómo es que este sol que veo tan mío allá en el horizonte, es el mismo que ve mi abuela ponerse en las montañas bogotanas, el mismo que hace una cantidad de años los incas adoraban.. el mismo, la misma bola brillante que prevalece en tiempo y espacio y que hace al espectador dueño de su reveladora belleza.
Estar contigo me tranquiliza: transforma escarpados paisajes en suaves terrenos en los que siempre habá amanecer, no importa lo que pase.
I love you Marge.
río abajo, y vamos,
que la vida es un tobogán
duele menos soltar la baranda y dejarse llevar
como el agua del río
camino del mar..


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