marzo 19, 2007

Si los nervios necesitan tanto tiempo para despertar como el que permanecieron durmiendo,
aún me quedan varios kilómetros de somnolencia.

Si de lo que huyo me abrasará alguna vez sin indulgencia,
y me quitará la libertad y la razón,
puedo entender por qué abunda la distancia.

Lo que no entiendo es por qué tanta ansiedad y desconsuelo.
Por qué tanto escrutinio y ensoñación,
si he de alimentarme de aquello que me está proscrito.