marzo 22, 2006

Camino sobre las cuerdas de un violín. Es un violín inmenso. O de pronto yo no soy más que una pequeña partícula que ahí ha caído por casualidad. La vibración bajo mis pies me atemoriza. Tal vez pierda el equilibrio y caiga... lentamente, mientras ese sonido hermoso, pesado como la pena más profunda, sigue avanzando compás tras compás, midiéndose invisiblemente en un tiempo fatuo. A pesar mío...